La canción de Pink Floyd que es una “obra maestra” para David Gilmour y Roger Waters
Aunque David Gilmour y Roger Waters no guardan relación alguna en la actualidad, sí coinciden en cuál es la mejor canción de Pink Floyd.
Aunque David Gilmour y Roger Waters no guardan relación alguna en la actualidad, sí coinciden en cuál es la mejor canción de Pink Floyd.
David Gilmour y Roger Waters son dos de las figuras más importantes en la historia del rock. Juntos fueron pilares fundamentales de Pink Floyd, una banda que marcó a generaciones enteras con su música. Sin embargo, su relación personal y profesional se rompió hace ya varios años y, en la actualidad, no mantienen contacto alguno.
Durante su etapa en Pink Floyd, Gilmour se destacó como guitarrista y voz principal, mientras que Waters fue el principal letrista y una de las mentes creativas detrás del concepto de muchos discos. A pesar de los conflictos internos que terminaron con la salida de Waters de la banda en los años 80, el trabajo conjunto que realizaron dejó una huella imborrable en la industria.
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La trayectoria de ambos dentro de Pink Floyd incluye algunos de los discos más influyentes del rock. Álbumes como The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here, Animals y The Wall son prueba de la capacidad creativa que ambos tuvieron al trabajar en conjunto.
Aunque hoy sus caminos artísticos están completamente separados, existe un punto en el que Gilmour y Waters coinciden. Ambos han señalado, en distintas entrevistas y momentos, una canción que consideran el punto más alto de la etapa clásica de Pink Floyd.
La obra que David Gilmour y Roger Waters consideran como la mejor de Pink Floyd es “Echoes”, el extenso tema incluido en el álbum Meddle de 1971. Con más de 20 minutos de duración, la canción representa un momento clave en la evolución del grupo, cuando los cuatro integrantes lograron un equilibrio entre experimentación sonora, melodía y concepto.
Para Gilmour, “Echoes” refleja el instante en el que Pink Floyd encontró su identidad definitiva como banda. Destacó que fue una pieza fundamental dentro de Meddle y que tocarla en vivo siempre resultó una experiencia especial. Waters, por su parte, valoró el mensaje central de la canción, enfocado en la conexión entre las personas y la idea de reflejarse en el otro.
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La creación de “Echoes” no fue inmediata. Nació a partir de largas improvisaciones en conciertos y pruebas sonoras que el grupo fue desarrollando durante varios meses. Ese proceso, basado en la exploración y la experimentación, dio como resultado una de las composiciones más representativas de de la banda.