
Sin embargo, esto no aplicó en todos los casos, en especial con un género que no logró conectar del todo con los pensamientos del cantante. La gran sorpresa es que no se trata de un género urbano, sino de otros ritmos con los que no logró conectar y que en la actualidad son uno de los más escuchados por cientos de personas en el mundo.
Desde sus inicios, John Lennon siempre habló sobre todo lo relacionado con la fama que tenía en ese entonces Bob Dylan, quien más tarde se iba a convertir en uno de sus amigos más cercanos. Aunque siempre conectaban en muchas cosas, en otras definitivamente no podían ponerse de acuerdo, al punto de tener problemas y hasta criticar lo que hacían en algunas oportunidades.
En 1979, Lennon decidió grabar un monólogo hablando sobre la forma en la que no lograba conectar con el pop. La crítica era directamente para un álbum de Bob Dylan, en donde no le gustaban del todo las referencias que daba, asegurando que las cosas no sonaban del todo bien para él.
Se trata de Slow Train Coming, una producción con la que no conectó en ningún sentido, asegurando que se trataba de una obra hecha para ser “un mesero para Cristo”. Después de eso, los comentarios no se hicieron esperar, pues canción tras canción era una nueva crítica para lo que hacía.
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“El canto es realmente patético y las palabras eran simplemente una vergüenza. Si Dylan se salió con la suya, yo también puedo escribir parte de esta basura; son solo una mezcla de imágenes que juntas hablan de poesía”, aseguró Lennon en ese momento.
Para muchos, todo esto no tenía mucho sentido, teniendo en cuenta que en algunos momentos, John Lennon había dicho que Dylan lo ayudó a componer varios de sus éxitos. Incluso, se dice que lo ayudó en todo su proceso para poder crear algunos de sus mayores éxitos, todo esto teniendo en cuenta que eran muy amigos.