
Lo que muestran las imágenes es que antes de mostrar su verdadera apariencia, la gente podía ver a parejas detrás de una pantalla de rayos X abrazándose, besándose y mostrando su afecto de diferentes maneras.
Por supuesto, lo emocionante del experimento es que eran parejas formadas por gente del mismo sexo, diferentes razas, edades, etc. La conclusión: El amor es asunto de diversidad e inclusión, sin prejuicios.