
Esta joven tiene 22 años y trabajaba en Hong Kong, China, donde fue arrestada después de que su empleadora notara que el té tenía un olor extraño. Ella se enfrentó a la empleada hasta que admitió la manipulación de su bebida, aunque todavía las razones no están claras.
"La señora siempre se quejaba de mí. Otra trabajadora me dijo que pusiera orina en el suelo, en los alimentos y el té, y esto haría que me trataran bien. Yo solía poner una cucharada de orina en el té antes de servirlo a la familia. Y lo hice siete veces en un mes", dijo la empleada en los registros.