
Aún no sabe hablar, pero bien que conoce y maneja a la perfección su cuerpo en el agua. Un día de esta pequeña ge¬nio comienza cuando llega al natatorio y después sus pa¬dres la visten y ella realiza su rutina como un verdadero juego -para ella lo es, porque según muchos concurrentes a la pileta, la ven toalmente concentrada y decitdida, como si verdaderamente supiera qué está haciendo. Una sorpresa que seguramente despertará con el correr del tiempo.