La insólita historia se produjo en Cimolais, un pequeño pueblo de montaña de la región Friuli-Venecia Julia, en el norte de Italia, donde sus habitantes coronaron a un alcalde por accidente:
Fabio Borsatti.
El hombre se inscribió en las elecciones a último momento y por pedido del alcalde
Gino Bertolo, quien hasta ese momento era el único candidato y temía que esa situación desmotivara a los votantes.
"
Me encuentro siendo un alcalde que no quería ser. Yo quería que Gino ganara, incluso mis familiares votaron por él. Mi hija, mi hermana, mi padre y mi madre, todos lo votaron", afirmó un incrédulo
Borsatti.
No sólo no quería ser intendente, sino que tampoco lo supo hasta que los vecinos comenzaron a llamarlo por teléfono para felicitarlo, mientras él miraba un partido de fútbol.
En la votación,
Borsatti obtuvo 160 votos contra 117 de su amigo
Bertolo, quien dijo que "
no le molesta" lo que sucedió y que fue "
algo inusual, pero no es para bromear".
El alcalde por accidente dijo que no piensa renunciar a su nuevo cargo y, pese a que no contaba con una plataforma política, se centrará en la promoción del turismo en la zona.
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